Nuestras abuelas eran mujeres sabias y prácticas que se preocupaban por la salud de sus familias. Por ello, vale la pena revisitar sus antiguas costumbres, entre las que encontramos la de hervir cáscaras de naranja con clavos de olor.

Las cáscaras de naranja son ricas en vitamina C, flavonoides y otros antioxidantes. Estos compuestos pueden ayudar a proteger las células del daño causado por los radicales libres, responsables del envejecimiento prematuro y algunas enfermedades crónicas.
El clavo de olor, por su parte, es una buena fuente de antioxidantes, minerales y aceites esenciales. Tienen propiedades antibacterianas, antiinflamatorias y digestivas.

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